En
los momentos de debilidad de la demanda, como los actuales,
existe la tentación de jugárselo todo a una carta y luchar para
ser siempre el más barato, De la inutilidad de esta táctica no
es necesario insistir, tratar nuestras habitaciones como simple
mercancía conduce a una espiral descendente de precios.
La afirmación anterior no debe confundirnos, es falso el dilema: bajar o mantener precios. Claro que la tendencia actual del mercado nos obliga a ajustar nuestros precios, pero lo que no podemos hacer es abandonar nuestra estrategia y uniformizar el mercado, pasando a tratar a todos los clientes por igual. A los hoteles que no trabajan con previsiones de demanda solo les queda ese camino, pero es el camino de la desesperación. Nuestro consejo es ajustar precios, ¡claro que sí!, no hacerlo demuestra solo vanidad y poco conocimiento del mercado. Pero el ajuste hay que hacerlo sin uniformar, profundizando en la segmentación, aplicando a cada segmento lo que necesita, considerando la distinta elasticidad de la demanda de cada segmento. | |








